jueves, 26 de mayo de 2022

Residencia de estudiantes (parte 4) - La trampa

 

By Bignueces

 

 

Iván estaba cambiándose en el vestuario cuando empezó a escuchar una conversación interesante que provenía del pasillo de al lado entre 2 desconocidos.

 

“Sí, te aseguro que es verdad el rumor que habíamos escuchado. Todos los miércoles a las 12 de la noche esa chica baja a los baños del parque que hay en frente de la facultad de medicina y te hace el mejor trabajo de tu vida ¡tienes que probarlo!” Le decía uno de los chicos muy alterado al otro.

 

“¿entonces fuiste el pasado miércoles y dices que te la chupó? La primera vez que oí ese rumor no me lo podía creer, pero veo que es cierto. Entonces metiste tu polla por el agujero y te hizo una mamada de las buenas, ¿verdad?”

 

“Y además se comió toda mi lefa, no dejó nada ¡jajaja!” empezaron a reírse los 2 chavales ruidosamente.

 

Iván terminó de cambiarse y se fue pensativo del gimnasio mientras dejaba atrás a los comentarios que iban subiendo de tono.

 

A los pocos días, ese mismo miércoles a medianoche, Iván estaba bajando por las escaleras de los baños públicos del parque. El campus estaba vacío a esas horas, no había nadie por las calles y la zona era muy oscura, sólo ligeramente iluminada por una farola lejana cuya luz apenas llegaba a la entrada de los baños. Iván abrió la primera puerta, dentro había un retrete que intuía que estaba sorprendentemente limpio para ser un baño público, cerró la puerta y se sumió en la oscuridad, palpó un agujero grande en la pared, por el podría entrar su puño. En ese momento escuchó un movimiento en la cabina de al lado, sin duda alguna la chica de la que hablaban estaba allí esperando.

 

Iván se desabrochó el pantalón y se lo bajó hasta las rodillas junto con los calzoncillos. Ya estaba bastante excitado y metió por el agujero su polla semierecta y sus modestos testículos. Enseguida empezó a notar el tacto suave de una mano acariciando sus bolas y una lengua húmeda y caliente comenzó a lamer su miembro, que es cuestión de segundos se puso duro como una piedra. Cerró los ojos y se dejó llevar por la excitación, moviendo rítmicamente las caderas.

 

En ese mismo instante Diego estaba en el otro extremo del campus, en las sesiones de cine clásico de terror que uno de sus profesores favoritos había organizado todos los miércoles a medianoche. Eran un selecto grupo de 6 estudiantes y siempre antes de empezar a proyectar la película, el profesor hacía una breve introducción de la misma. Diego abrió ligeramente sus piernas para acomodar su descomunal paquete que estaba comprimido por sus ceñidos pantalones cortos.

 

Mientras, Iván estaba evitando correrse, alargando el tiempo y disfrutando de cada minuto de placer. Lo que Iván no sabía era que la cabina de al lado dos figuras masculinas, uno de ellos estaba arrodillado haciéndole la mejor mamada de su vida a Iván, mientras que la otra figura misteriosa estaba de pie observando un segundo agujero en la pared opuesta del baño, cuando recibió un mensaje en su móvil que decía:

 

“Hugo está bajando las escaleras, también ha caído en la trampa”

 

En ese momento otra polla irrumpió en la misma cabina en la pared opuesta, junto con 2 bolas de un tamaño considerablemente más grandes que las de Iván. La segunda figura se arrodilló en la oscuridad y como su compañero, empezó a hacer una mamada al gigante que comenzó a jadear al otro lado de la pared. Tanto Iván como Hugo, estaban llegando al clímax, sin saber ni el uno ni el otro que estaba allí su amigo en el extremo opuesto de los aseos. En ese momento con gran rapidez y sincronización las 2 figuras misteriosas agarraron con suavidad las gónadas que tenían delante y las atraparon con un nudo corredizo de una cuerda que tenían preparada previamente. Tanto Iván como Hugo notaron el ligero tirón en sus pelotas y se corrieron simultáneamente de manera explosiva.

 

Diego miraba con atención la película, haciendo comentarios a sus compañeros en la oscuridad de la sala. Disimuladamente apretó con suavidad sus descomunales huevos a través de la tela del pantalón. Estaban más sensibles de lo habitual. Habían pasado ya varias semanas desde su último encuentro con Iván y Hugo, pero no se había recuperado completamente su masculinidad, de hecho, seguramente nunca lo haría.

Recordaba perfectamente la mirada del chico gigante mientras iba añadiendo todo su peso a sus delicados órganos, esa sensación de como cuando parecía que no podían aplastarse más sin reventar, milagrosamente se comprimían aún más.

Recordaba el dolor intenso cuando algo empezó a cascar dentro de sus prodigiosos huevos, como estaban comenzando a rendirse cuando Hugo añadía más y más peso a sus pobres pelotas. Sabía que algo iba muy mal dentro de sus fábricas de semen.

Recordaba el pánico que tenía en ese momento, aquellos bastardos estaban dispuestos a castrarle y como pensaba que en el momento que estallasen ya no habría vuelta atrás. Su vida sería completamente diferente, una vida sin sexo en la que nunca podría concebir hijos. Eso es lo que les deseaba a ellos ahora.

 

Hugo todavía estaba jadeando por el increible orgasmo que acababa de tener, pero al intentar sacar su miembro del agujero de la pared, notó como el tejido que rodeaba sus valiosas gónadas empezaba a apretarse más y una fuerza le impedía liberarlos. El el otro extremo de la cuerda Iván notó el tirón en su entrepierna y a su vez tiró con fuerza para intentar liberarse de su apresor. Los 2 hombres situados en la cabina del centro ahora sólo tenían que observar, el juego había empezado. Entre gruñidos Hugo e Iván empezaron a tirar más y más fuerte en sentido opuesto, los 4 testículos estaban atrapados al fondo de sus respectivos sacos, mientras que la piel que los contenía se estiraba eslásticamente como si de una goma se tratase.

 

Los huevos de Iván a pesar de la presión mantenían su forma redondeada, sin embargo la piel de la bolsa no paraba de estirarse. Notaba fuertes pinchazos en la base de su polla, como si la piel fuera a desgarrarse en ese punto, pero estaba dispuesto a ceder, solo necesitaba unos centímetros más y sus bolas empezarían a asomar por el agujero de la pared y podría quitar con sus propias manos lo que le mantenía atrapado. Dió un paso atrás, mordiéndose el labio inferior por el dolor.

 

La situación de Hugo era mucho peor. Su fuente de dolor estaba situada en mismo corazón de sus huevos, era insoportable, las piernas le temblaban. Cada vez la presión era más fuerte, se empezó a rendir, no sabía lo que estaba pasando pero intentó aliaviar la tensión acercándose a la pared donde estaba situado el agujero, pegó todo su cuerpo contra este muro, no podía hacer nada más, notó otro fuerte tirón en su masculinidad.

 

“Aaaarrrghhh…” Lanzó un aullido desde lo más profundo de sus pulmones.

 

Diego seguía en la sala oscura, mirando fijamente la película, pero su mente estaba en otra parte. Deslizó una mano por la pernera de su pantalón corto hasta que alcanzó con la yema de sus dedos su colosal testículo derecho. Empezó a hundir suavente sus dedos en la carne del orbe que casi no ofrecía resistencia. Parecían menos denso después de haber pasado por las manos y pies de sus enemigos. Aunque sentí algo de dolor, hundió más uno de sus dedos, sabía lo cerca que había estado de perder sus 2 enormes atributos. Había sido muy díficil preparar el plan para esa noche, pero esperaba que Iván y Hugo apredienran la lección y no volvieran a molestarle nunca más.

 

Los complices de Diego observaban impasibles como los 2 amigos estaban dañándose sus bolas el uno al otro sin saberlo. Su mirada se centró en las bolas gordas de Hugo. La piel estaba brillante, parecía que se iba a rajar y liberar las 2 bolas que contenía. Se estaban deformando más y más aplastadas por el nudo de la cuerda, las venas de la superficie de los órganos reproductores estaban muy abultadas y algunas empezaban a romperse tiñiendo de granate el saco del gigante. Iván en el otro lado tiraba de la cuerda con fuerzas renovadas, el dolor en la base del saco era más intenso y empezó a notar como si algo se desgarrase, pero si embargo la piel parecía intacta. Hugo notaba como latían sus bolas y mandaban señales de emergencia a su cerebro, empezó a lloriquear y caer lentamente de rodillas, su visión se nubló y se quedó completamente callado.

 

De repente el silencio en ese lado del aseo quedó roto por un sutil sonido “POP, POP”

 

Atónitos, los observadores vieron como el nudo de la cuerda  se empezó a deslizar por encima de los huevos de Hugo, como si hubieran perdido toda resistencia para mantener su forma y solo quedase papilla dentro del saco, hasta que quedó completamente liberado, terminando de clavar las rodillas en suelo y luego cayendo suavemente de lado inconsciente. En el otro extremo Iván cayó de espaldas todavía con cuerda atada a sus gónadas pero libre de tensión, se acurrucó acunando su masculinidad notando que estaba aparentemente intacta. Asustados los chicos que había presenciado ese desastre salieron siguilosamente de los baños del parque sin que nadie les viera.

 

Diego terminó de ver la pelicula con sus compañeros un par de horas más tarde. De camino a su habitación recibió un mensaje en su móvil. Una sonrisa de satisfacción apareció en su rostro, el trabajo estaba hecho. Notó una enorme tranquilidad en su interior, como si un peso se le quitase de encima.

 

Iván y Hugo no volvieron a la residencia y solicitaron el cambio a otra muy alejada. Algunas semanas más tarde Diego se los había cruzado por el campus, pero estos se alejaron rápidamente asustados, siempre evitando el contacto con el resto de chicos, intentando no hablar con nadie de lo sucedido. Sin embargo, Diego, sabía perfectamente lo que había pasado y el cambio en la actitud de los abusadores. Hugo aquella noche se convirtió en un eunuco, entre sus piernas colagaba una bolsa completamente vacía. También le llegarón rumores de como Iván recibió malas noticias en el hospital cuando le confirmaron que los conductos que unian sus pelotas al cuerpo se había desgarrado completamente, y aunque seguía manteniendo su saco relleno, no podría tener descendencia.

 

Diego respiró tranquilo, por fin podría disfrutar de su primer año en la universidad. Se dirigió a la piscina y empezó a cambiarse delante del resto de chicos, hablando de la fiesta del  próximos sábado. Lo que no sabía Diego es unos ojos estaban mirando fijamente sus prodigiosos huevos, como colgaban en el fondo del saco, casi demasiado pesados y voluminosos para poder contenerlos. Esa persona llevaba mucho tiempo obsesionada con sus atributos. Diego no sabía que su masculinidad podría estar otra vez en peligro. Pero mientras, disfrutaba de la nueva etapa de su vida que estaba viviendo.

 

The end ???

miércoles, 1 de diciembre de 2021

Residencia de estudiantes (parte 3) - Escapada nocturna

 By Bignueces


Iván no se podía creer lo que estaba viendo. Llevaba detrás de una chica de su clase desde hacía un mes, había conseguido su primera cita con ella hacía una semana y ahora estaba con otro tío. Era muy tarde, de noche, Iván estaba escondido detrás de unos contenedores de basura en un callejón del Campus muy cerca de la pareja, cuando la luz de de una farola los iluminó. ¡Era ese maldito de Diego! Se fijó furioso como Diego y su chica entraron en el edificio que estaba enfrente de ellos, completamente a oscuras y vacío. Iván Cogió su teléfono e hizo una llamada.

"Hugo, estoy en rectorado, ven para aquí, tenemos una lección que enseñarle otra vez a nuestro amigo, una lección que no vuelva a olvidar" Colgó el teléfono mientras se dirigía hacia la ventana abierta por la que había entrado la pareja hacía unos segundos.

El único sonido que se escuchaba dentro del edificio era un suave jadeo que provenía del sótano. Allí estaba Diego de pie con los pantalones y los calzoncillos en sus tobillos. La chica de rodillas estaba intentando meterse el enorme miembro de Diego en su garganta, nunca había tenido un ejemplar se ese tamaño dentro de su boca. El semental tenía los ojos cerrados, jadeando con el placer que le estaba dando. Pero de repente, se produjo una explosión de dolor entre sus piernas.

BAAAAM

Iván no pudo resistir la tentación de lanzar una segunda patada desde detrás de Diego. Su pie volvió a encajarse entre las piernas musculosas, aplastando las enormes gónadas contra el hueso pélvico.

BAAAAM

"Ahhhh... Mierdaaaaa!!! Mis huevos!!!" 

La chica se retiró hacia atrás sacándose el miembro de su boca y salió corriendo del edificio, dejando a Diego arrodillado cubriéndose la entrepierna.

"¡Pensabas follártela, verdad!" le gritó Iván mientras tiraba de su pelo. En ese momento entró Hugo en el sótano. No perdió el tiempo y empezó a quitarle la ropa que tenía enrollada en los tobillos. Una vez que Diego estaba completamente desnudo, entre sus 2 asaltantes le subieron a una mesa cercana llena de papeles.

Diego intentó luchar, pero el dolor que provenía de sus bolas era extremadamente intenso, y la fuerza del gigante Hugo era demasiado para él. En unos segundos habían usado los cordones de su calzado para atarle las manos a su espalda y sus piernas fueron aseguradas a ambos lados de la esquina de la mesa.

"Este va a ser el último error que cometas, no deberías haber metido tu polla en su boca" Iván dijo mirando fijamente a los ojos de Diego. "Te aseguro que estos cojones no volverán a ser los mismos una vez hayamos terminado" Mientras Hugo observaba silenciosamente las gigantescas bolas que descansaban sobre la esquina de la mesa, manteniendo el cuerpo del semental firme contra la misma. Iván agarró los calzoncillos que estaban tirados en el suelo y se los metió en la boca, no quería oír las protestas del chico.

Iván no perdió el tiempo y lanzó un puñetazo contra la bola derecha, que se comprimió a la mitad de su tamaño contra la dura mesa. 

PLOOOF

Hizo lo mismo con la bola izquierda

PLOOOF

derecha

PLOOOF

izquierda

PLOOOF

..

..

Más de una docena de veces aplastó las fábricas de semen. Los órganos estaban muy rojos y empezaban a inflamarse, pero resistían cada golpe y recuperaban rápidamente su forma ovala. Hugo sólo observaba y apretaba más las cuerdas con las que estaba atado el semental.

Iván cambió de táctica y colocó cada una de las palmas de sus manos abiertas sobre cada uno de los testículos de Diego y empezó a aplicar presión, cada vez más, aplastando más y mas los órganos bajo sus manos. 

"Reviéntalos, no los merece" dijo con voz profunda Hugo

Iván notaba como las gónadas se deformaban más y más hasta un punto que estaban completamente duras bajo sus manos y dejaban de deformarse resistiendo estoicamente la fuerte presión a las que estaban sometidas. La manos de Iván estaban blancas de la fuerza que estaba ejerciendo, la carne roja de las bolas rezumaba entre sus dedos y alguna gotas de sudor empezaban a recorrer la frente de Iván por el esfuerzo.

"Hmmmm....Hmmmm" Diego no era capaz de emitir más que algunos gruñidos a través de la mordaza. El dolor agudo que sentía entre sus piernas estaba subiendo a su estómago, cada vez tenía más nauseas. 

"Iván, así no conseguirás romper esos huevos" Hugo le señaló la mesa para que se subiera.

Iván se puso de pie en la mesa, con ayuda de Hugo para mantener el equilibrio se colocó en el reducido espacio que había entre las piernas de Diego dándole la espalda. Colocó primero un talón sobre una de las bolas y luego el otro talón sobre la otra bola. Las gónadas eran tan grandes que los talones de las Nike de Iván no cubrían toda su superficie.

"Hmmmm" Diego estaba realmente asustado, sabía lo que iba a suceder. Movía la cabeza desesperadamente, pero sabía que no podía esperar ninguna misericordia de sus atacantes.

Iván empezó a trasferir su peso poco a poco. Hugo se situó a la altura de las pelotas, solo a unos centímetros observando como se iban aplastando más y más. Esta vez las bolas del semental habían reducido aún más su tamaño, cada vez más planas, parecía que su elasticidad no tenía límite y los talones de Iván de un momento a otro tocarían la madera de la mesa. Iván se balanceó transfiriendo todo su peso a los órganos comprimidos bajo sus pies. Los ojos verdes de Diego estaban completamente abiertos, notaba tanta presión en sus huevos que sabía que en cualquier momento cederían bajo el peso de Iván. La respiración de Diego se aceleró, sus musculosos pectorales se hinchaban compulsivamente, los pinchazos de dolor que llegaban desde el centro de su masculinidad le mandaban señales de alarma, sus bolas estaban al límite, se iban a romper de un momento a otro.

Iván solo estuvo unos segundos, quizás un minuto, pero a Diego le pareció una eternidad. Cuando Iván decidió retirarse y bajarse de la mesa, Hugo observo como poco a poco empezaban a recuperar su forma original. Esta vez, su forma se recuperó muy despacio, como si los tejidos interno fueran a quedar permanentemente aplanados, con la huella de las zapatillas de Iván grabada para siempre, casi se podía ver el logo de Nike sobre la piel.

"Sus huevos han sobrevivido, tal vez si me subo yo sobre ellos..." Comentó Hugo con un gesto pensativo.

"Diego..." Iván se acercó al oído de joven amordazado "ya habrás escuchado las historias que cuentan de nosotros, sobre un tío como tú que castramos hace ahora 1 año. Pues te diré que son ciertas"

Hugo empezó a descalzarse, quería sentir cada detalle de esos huevos deformándose bajo sus pies Poco a poco se desató sus zapatillas.

"Era guapete y con un cuerpo de gimnasio, pero cometió el error de fijarse en la chica que no debía, tal y como has hecho tu ahora mismo" continuó Iván con su relato "un día en el vestuario no pude evitar fijarme en sus huevotes, casi tan grandes como los tuyos y tuve una idea"

Hugo se quitó los calcetines y se subió a la mesa. Diego notó como la madera crujía. Hugo debía de pesar casi el doble que Iván.

"Conseguimos prepararle una encerrona, en el vestuario del gimnasio. Estaba atado a un banco de la misma manera que tú estás ahora mismo. No pude resistirme a subirme en aquellas bolas gordas con todo mi peso. Pero igual que tu huevos, los suyos tampoco cascaron con mi peso. Demasiado duros" Iván puso cara de una profunda pena fingida.

Hugo quería mirar a los ojos de Diego, así que colocó mirándole a la cara situándose con cuidado entre sus piernas. Diego miró de arriba a abajo al gigante, desde esa posición realmente intimidaba. Sus pies peludos estaban rozando sus más valiosas posesiones. 

"Así que decidimos que probase suerte Hugo, y tengo que decirte que en aquella época él pesaba 10 kilos menos que ahora" Una sonrisa diabólica se dibujó en las facciones de Iván "Mi amigo no llegó a poner todo su peso sobre sus cojones y entonces ¡¡¡escuchamos un doble estallido bajo sus pies!!! Tenías que haber visto su cara, se desmayó como una niña. Cuando Hugo se bajo no quedaba más que papilla dentro del saco del chaval, los huevos habían cascado como 2 globos"

Hugo apoyó la parte delantera de sus enormes pies peludos con suavidad en la masculinidad de Diego, uno sobre cada pelota. Se sentían realmente enormes esos huevos y muy calientes.

Esta vez fue el gigante el que mirando fijamente a Diego le dijo "Veremos de que están hechos estos huevos"  y empezó a transferir peso aplastando con los dedos y la parte delantera de los pies las 2 fabricas de bebés. 

Notó como se deformaban rápidamente casi sin ofrecer resistencia hasta que llegó un punto que de nuevo la no cedían más. Hugo se balanceaba cada vez más hacia adelante muy despacio, añadiendo más peso y presión a lo pobres órganos.

"Hmmmm..." La cara de Diego estaba completamente roja, corrían gotas de sudor por su frente y miraba con pánico los enormes pies que estaban tratando de poner fin a su masculinidad.

Hugo seguía inclinándose más sobre el cuerpo de Diego, con lo que eso significaba para sus testículos aplastados sin escapatoria posible, obligados a absorber hasta el último kilo del chico corpulento. Llegó un punto en el que Diego notaba tanta presión y dolor entre sus piernas, que comprendió que el peso transmitido a sus gigantescas bolas ya estaba superando el peso total de Iván.

Todo el cuerpo de Diego estaba cubierto de sudor, sus músculos en tensión y las venas de su cuello parecía que iban a reventar de un momento a otro. Hugo se inclinó un poco más, calculó que en ese punto debían estallar los huevos como había sucedido hacía 1 año atrás con la otra víctima.

CRACK

Hugo notó que algo cedía y se reajustaba en aquellas colosales bolas para deformarse aún más. Hugo decidió que era el momento de poner todo su peso.

"Vamos a cascar estos huevos" Con una gran sonrisa se inclinó hacia delante transfiriendo todo su peso.

CRACK

Algo volvió a ceder bajo los pies del gigante, mientras entre los dedos de sus pies y por los laterales rezumaba la carne fértil de las bolas del semental, todavía contenida en la brillante piel de color rojo intenso del saco. Estaban tan aplanadas que ahora tenían un diámetro enorme, ocupando todo el espacio disponible entre sus piernas. El dolor que sentía Diego era muy intenso, casi insoportable. Las membrana que protegían el valioso contenido de sus gónadas no estaban diseñadas para tanta presión, se empezaban a quebrar en varios puntos. Seguramente los testículos de otro chico ya habría reventado como 2 globos de agua bajo tanta presión. Pero era solo cuestión de segundos que sus bolas también explotasen. Los órganos estaban atrapados entre la mesa dura y el peso de Hugo, intentando liberar presión por los laterales estaban encerradas entre las piernas musculosas del Diego sin escapatoria.

Su cuerpo reaccionó y con un fuerte orgasmo empezó a eyacular chorros y chorros de leche blanca que impactaron en la cara de Hugo cegándole. Sorprendido, dio un paso hacia atrás y Hugo se cayó de la mesa cubierto por el semen de Diego. El fuerte batacazo del cuerpo del gigante contra el suelo llamó la atención de un vigilante que estaba haciendo su ronda por un pasillo en la planta inferior, que bajó por las escaleras a la carrera. Los 2 asaltantes de Diego no tuvieron más remedio que escapar por la puerta opuesta, Hugo agarrándose el hombre que claramente se había dañado en la caída.

Diego todavía estaba en shock, el dolor en sus pelotas no era tan intenso como esperaba, estaban entumecidas y adormecidas, lo cual no era buena señal. Mientras le desataba el vigilante y le decía palabras que no terminaba de comprender como si le hablase desde muy lejos, Diego miró hacia abajo y vio como sus fábricas de esperma que habitualmente tenían una saludable forma ovalada de varios centímetros de grosor como 2 limones gordos, ahora estaban permanentemente aplastados como 2 hamburguesas enormes y rojas contra la mesa. Tenía que ir a un médico deprisa, intentó ponerse de pie con ayuda del vigilante pero las piernas le flaqueaban. En su cabeza solo tenía en mente una cosa: se vengaría de Iván y Hugo de una manera que nunca más le volvieran a molestar, y sabía perfectamente como hacerlo.






miércoles, 29 de septiembre de 2021

Residencia de estudiantes (parte 2) - Globos

 By Bignueces


Los primeros días en la residencia de estudiantes no fueron para Diego como había imaginado. Después de su primer encuentro con Iván había estado con sus enormes bolas doloridas, destrozadas, realmente hinchadas. Los daños que le habían causado seguro que eran más serios de lo que pensaba. Pero en cualquier caso, él continuó poco a poco con su vida habitual, tomado calmantes la primera semana.

Una mañana empezaron a llamar a la puerta del dormitorio de Diego. Él todavía estaba durmiendo a pesar de que el sol ya estaba bastante alto, se desperezó estirándose. Notó todavía algunas molestias desde su entrepierna, sus prodigiosos testículos todavía no se habían recuperado al 100%. Abrió la puerta con nada más puesto que unos calzoncillos blancos de tipo boxer, demasiado cortos y ajustados. Justo al otro lado estaba Jaime, el estudiante de medicina que le había ayudado no hacía más de una semana con su masculinidad dañada. Jaime le miró de arriba a abajo, mordiéndose el labio inferior. Un cuerpo perfecto, hombros anchos y musculosos, una cintura muy estrecha en forma de V, una tableta de abdominales sin una gota de grasa y más abajo un paquete compacto desproporcionado, con 2 enormes limones y una polla muy gruesa que completaba el conjunto. Jaime ya no ocultaba su atracción por el semental que tenía en frente, parecía que sus miradas y comentarios cada vez más descarados no incomodaban a Diego, más bien parecía que le gustaban, aunque siempre decía que únicamente le interesaban las mujeres.

"Te iba a preguntar que tal estabas pero veo que... estás muy bien" Sonrío Jaime mirando fijamente los calzoncillos de Diego "estamos haciendo los preparativos en el sótano para la fiesta de esta noche, ¿nos echas una mano?"

"¡Claro, vamos para abajo! Espera que me ponga algo de ropa para evitar que te distraigas demasiado"

Diego le giñó un ojo pero únicamente se puso una camiseta y unos calcetines, pero sin pantalones Jaime sabía que la distracción continuaría. Diego era un exhibicionista. 

Al salir del cuarto había mucho bullicio, no sólo en el sótano, sino también en los pasillos. Estaban todos los compañeros colocando carteles en la paredes, globos de los techos, cargando con cajas llenas de comida y bebida...Diego empezó a sacar botellas de una caja, colocándolas dentro del frigorífico para que estuvieran frescas esa noche.

No muy lejos de allí estaba Iván, colgado un cartel en la pared con unas chinchetas. Desde que Diego había entrado en el sótano, no había apartado sus fríos ojos azules de él. Ahí se encontraba otra vez ese imbécil, en calzoncillos, orgulloso de su masculinidad, enseñándoles a todos lo macho que era y lo bien dotado que estaba, como si los demás chicos no fueran suficientemente hombres. Iván se ajustó su propio paquete, su pene tenía un tamaño como el de la media del resto de chicos, pero sus bolas tenían un tamaño muy modesto. A él le bastaban, pero cada vez que veía los atributos de Diego... Colérico agarró un globo tirado en el suelo y lo reventó con una chincheta. Iván se quedó contemplando el enorme paquete de Diego, con esos 2 gigantescos huevos compactados en la tela blanca de su ropa interior, ovalados como 2 globos, volvió a mirar la chincheta que tenía en la mano y entonces tuvo una idea.

Diego terminó de vaciar la caja de botellas y se giró para coger una nueva caja. Entonces se chocó con Iván que estaba justo detrás de él. Diego se sorprendió, no esperaba verle ahí. Iván, sin mediar palabra y con gran rapidez, metió un dedo en el elástico del calzoncillo blanco estirándolo y con la otra mano vació una cajita de 50 chinchetas dentro de la ropa interior de Diego. Todas se depositaron en la parte inferior del boxer. El semental no pudo reaccionar, no le dio tiempo a comprender que estaba pasando y entonces Iván alzó su rodilla con fuerza entre las piernas de Diego.

BAAAM

Iván notó como las jugosas bolas se comprimían entre su rodilla y la pelvis de Diego. Sintió como algunas de las afiladas chinchetas atravesaban el tejido de la ropa y se le clavaban en su propia rodilla, pero no le importó con tal de ver la cara del cachas retorcerse de dolor.

"¡¡¡Uooooh!!!" Empezó a aullar Diego al sentir una explosión de dolor indescriptible entre sus piernas.

Con su característica sonrisa malévola Iván se alejó por las escaleras del sótano. Había tanto revuelo en la sala, que solo unos pocos chicos se dieron cuenta de lo que había sucedido. A pesar del insoportable dolor, Diego estaba furioso e intentó seguir a Iván para darle una lección. Empezó a subir por las mismas escaleras que conducían hacia el pasillo por el que había escapado Iván, pero a mitad de camino no pudo más, las piernas le fallaban y vio como su ropa interior se estaba tiñendo de rojo. Se sentó en las escalera y mordiéndose los labios se quitó el boxer. Lo arrojó hacia un lado al tiempo que volaban por el aire un sin fin de chinchetas. Contemplo su masculinidad al desnudo.

Su pene no había sufrido ningún daño, pero la parte inferior de sus prodigiosas pelotas era otra cosa. Por lo menos una docena de los afilados trozos de metal habían conseguido clavarse en su objetivo. No solo había atravesado la fina piel de la bolsa sino que habían perforado también la membrana protectora de sus gónadas clavándose todo su longitud dentro de los tejidos fértiles del semental. Una de las chinchetas había entrado dentro de su testículo izquierdo y había girado dentro hasta volver a salir, desgarrando la carne en el interior y dejando una pequeña raja de 1 cm, que estaba sangrando. 

Diego apretó los dientes y una por una fue sacando cada una de esas armas destructivas, quedando una pequeña gotita de sangre sobre su piel la posición de cada una. Cuando terminó con la última escuchó una voz detrás de él que le sobresaltó.

"Por favor, dime que he conseguido reventar uno de esos globos" Susurró Iván a solo un par de pasos de la espalda de Diego. 

Diego que estaba sentado en una de las escalera no perdió el tiempo, agarró a Iván por los tobillos y con un fuerte tirón lo tiró de espaldas sobre las escaleras. Enseguida los dos se enzarzaron en una pelea. A pesar del dolor que irradiaban sus pobres bolas, Diego era muy superior físicamente a Iván, y no le costó mucho reducirlo, y empezó a golpearle la cara, un puñetazo tras otro, mezclando en sus manos la sangre de la nariz y los labios de Iván con la de sus propios huevos. De repente, Diego sintió un poderoso abrazo que lo apartaba de su víctima. Era Hugo, el corpulento amigo de Iván que había ido en su auxilio, que obligó a incorporarse a Diego aplastándolo de cara contra la pared. 

Iván escupió un poco de sangre y empezó a incorporarse. Se quedó observando como Diego luchaba por librarse de Hugo, pero el gigante lo mantenía firme contra la pared. Hugo separó e inmovilizó las piernas de Diego con las suyas propias e hizo un gesto a Iván.

"Vamos, es tuyo, dale una buena patada en los cojones" animó Hugo a su amigo Iván, viendo como colgaban aquellos enorme testículos contra la pared.

Iván lanzó una patada con toda la ira que llevaba en su interior.

PLOOF

La puntera de su zapatilla aplastó los 2 huevos contra la pared a punto de cascarlos.

PLOOOOF

El segundo impacto fue todavía más fuerte, no dándole tiempo a las gónadas a recuperar su forma.

PLOOOOOOF

La bolas de Diego quedaron reducidas a una fracción de su grosor original, aplastadas entre la rígida suela de la zapatilla de Iván y la pared.

"¡¡¡Ahhhh...Joder!!!" El semental notaba como que sus bolas no iban a resistir mucho más antes de reventar.

Iván se fijó en una pistola para grapar que estaba tirada sobre una pila de carteles, unos peldaños más abajo.

"Tengo una idea mejor que le enseñará una buena lección a este cabrón" Masculló Iván

Bajó los escalones cojeando, le dolía todo el cuerpo por la caída sobre las escaleras y la paliza que le había propinado Diego. Agarró la pistola de grapas y se colocó detrás de Hugo y Diego que seguían forcejeando contra la pared. Se agachó entre las piernas de ambos y colocó la boca de la pistola justo en el centro del enorme huevo izquierdo. Empezó a apretar más y más la boca del aparato en el centro de ese prodigioso órgano. Diego compendió lo que estaba pasando y paró de moverse.

"Espera, espera...Para, por favor, no sigas adelante" Suplicó angustiado Diego.

Iván apretó con más fuerza con el dedo apoyado en el gatillo de la pistola. Cada vez había menos carne separando la pared de la boca de la pistola.

"¿Qué crees que pasará cuando apriete el gatillo? Yo creo que este huevo gordo va a explotar como un globo" Iván comprobó que ya no podía aplastar más esa gónada "solo hay una manera de comprobarlo".

"No, no, por favor, ¡noooo!"

CLINK

En el mismo instante en que Iván apretó el gatillo, una grapa fue empujada al mismo centro de la masculinidad de Diego. Las patillas de la pieza metálica atravesaron la piel, después perforaron todos los tejidos del mismo corazón de esa enorme bola, hasta alcanzar la piel del otro extremo y clavarse en la pared.

"Aaaaargghhh" Un grito estremecedor salió de lo más profundo de la garganta de Diego.

Iván se separó un metro para contemplar su obra. La bola tenía la grapa colocada justo en el centro, completamente aplastada y clavada en ese punto. El lado metálico de grapa que unía ambas patillas no había atravesado completamente la bola, quedando solo unos milímetros de carne entre el metal y la pared.

"Su otro huevo se sentirá celoso" Expresó Hugo con su profunda voz

Iván miró como algunos chicos había subido por la escalera curiosos por el grito que habían oído "No Hugo, déjalo, creo que ha tenido suficiente. Vámonos"

Hugo obedeció. Siempre obedecía a Iván. Pero él siempre quería llegar más lejos, desde aquella vez hace un año que consiguieron llegar demasiado lejos con la masculinidad de un chico... Pero Iván sabía cuando parar. Si fuera por Hugo las cosas serían diferentes.

Los 2 amigos se fueron, dejando a Diego literalmente clavado en la pared, con un pequeño reguero de sangre recorriendo el muro. Le temblaban las piernas y tenía miedo de caerse y desgarrar completamente su testículo. Pero enseguida apareció su salvador, Jaime, que se acercó corriendo para sostenerle. Otro de los chicos con unas tenacillas y las indicaciones de Jaime, sacaron la grapa del órgano maltratado de Diego. 

Los 2 se sentaron sobre un peldaño de las escaleras y Jaime examinó sus bolas.

"Parece que tienes unos huevos bien duros. Vas a necesitar unos cuantos días hasta que se curen estas heridas y te conseguiré algunos antibióticos" Sonrió Jaime

"No pienso perderme la fiesta de esta noche. Jaime, gracias por ayudarme. Me gustaría devolverte el favor"

"Se me ocurre algo que puedes hacer por mí" Jaime miró pícaramente la masculinidad de su compañero. La cara de Diego se puso completamente roja "si quieres lo hablamos esta noche después de la fiesta, Dieguito"






domingo, 15 de agosto de 2021

Residencia de estudiantes (parte 1) - Partida de billar

 By Bignueces


No era un domingo cualquiera de septiembre. Diego estaba desembalando las cajas con todas sus pertenencias, las que iba a necesitar en el curso que empezaba en la universidad, su primer año. Su dormitorio era muy pequeño, pero esa residencia de estudiantes era de las más caras y con mejores instalaciones de la ciudad, no podía tener ninguna queja. Era la primera vez que viviría fuera de la casa de sus padres, empezaba una etapa muy excitante de su vida con 18 años recién cumplidos. Aunque todavía tenía una cara un poco aniñada, ya se había desarrollado completamente como un hombre, con una mandíbula masculina muy cuadrada y la sombra de una barba afeitada el día anterior, muy oscura y cerrada, que contrastaba con sus luminosos ojos verdes.


Decidió dar un paseo por el edificio para conocer las diferentes estancias. El comedor y la cocina, había un par de chicos de su misma edad cenando unas pizzas; la biblioteca, ahora completamente vacía, pero se la podía imaginar repleta de estudiantes nerviosos en época de exámenes; el gimnasio, únicamente había un chico levantando pesas, Diego vendría todas las mañanas a primera hora a entrenar, desde los 16 años llevaba un entrenamiento muy duro y fruto del mismo tenía un cuerpo realmente espectacular, músculos muy voluminosos, definidos y sin una gota de grasa; la piscina, aquí Diego se quedó un rato inmóvil, observando el agua, en su maleta había traído varios speedos, sonrío imaginándose al resto de compañeros mirando envidiosos su enorme paquete embutido en aquellos estrechos bañadores; y por último llegó al sótano, donde se encontraba la sala de juegos.


A diferencia de lo que podría suponer, el sótano era muy luminoso, tenía una barra de bar en un extremo con su propio grifo de cerveza, en el otro extremo había unos amplios sillones con un televisor de dimensiones considerables en frente, y en mitad de la sala había un billar. En esta sala estaban todos los estudiantes que habían ido llegando a lo largo del fin de semana, hablando, jugando, bebiendo... Diego se acercó a la barra y se sirvió un refresco mientras empezaba a conocer a sus compañeros. más tarde se acercó al billar y empezó a charlar con el chico más alto de la sala. Era un gigante de casi 2 metros de altura muy corpulento y tosco. A Diego le resultó casi imposible sacarle algo de conversación, únicamente consiguió averiguar que se llamaba Hugo.


Mientras jugaban al billar, Diego inconscientemente se acercó demasiado apoyándose en la mesa de juego, invadiendo el borde de la misma con el descomunal paquete que sobresalía entre sus piernas. Una bola del billar erró su objetivo e impactó de lleno contra la masculinidad de Diego rebotando como si se tratase una bola de caucho. Hubo un momento de silencio y todos los que estaban rodeando la mesa se quedaron mirando la reacción de Diego. De repente él sonrió y se frotó orgulloso su abultada entrepierna, un poco sonrojado. La fuerza con la que le golpeó la bola había sido suave, además su polla estaba colocada sobre sus testículos protegiéndolos del impacto.


El chico que sostenía el taco de billar, que había lanzado la bola se disculpó. "Lo siento, no quería golpearte, pero veo que tienes... ¡unas auténticas bolas de acero! he visto a más de un tío caer al suelo llorando por un golpe así" Este chico, que Diego descubriría más adelante que se llamaba Iván, era muy delgado, rubio con la cabeza casi completamente afeitada, con unos ojos inquietantes de color azul muy claros, y torció sus labios finos en una mueca pícara mientras decía la última frase.


Diego se agarró su entrepierna con fuerza "estos pequeños aguantan mucho más que eso"


Iván puso cara de falsa sorpresa "¡Pequeños!?!? Parece que estás dotado como un toro. ¿podría volver a lazar otra bola contra tus huevos? Todavía no me puedo creer que ni hayas pestañeado. Impresionante"


Diego era muy fanfarrón y no pensaba dejar esta oportunidad para lucirse ante sus nuevos compañeros. Por una parte les demostraría a todos que tenía unos huevos realmente duros, y por otra parte sería la excusa perfecta para que se quedasen boquiabiertos con el tamaño de los mismos.


El semental se bajo lentamente la cremallera de sus jeans, deslizó el elástico de su calzoncillo y colocó sus pesados testículos sobre el tapete de la mesa de billar, contra el borde la misma, apartando su polla hacia un lateral para que no interfiriera "Para que tengas un blanco más fácil". 


Todos empezaron a cuchichear al ver semejantes huevos. Eso era música para los oídos de Diego, él era el centro de atención de todos, más bien su masculinidad era donde estaban puestas todas las miradas. 2 gónadas enormes, del tamaño de 2 limones, muy ovaladas y de color rosa en contraste con el tono verde del tapete donde estaban apoyados, dentro de una piel sin nada de pelo surcada de finas venas de tono rojo intenso, una piel que era casi transparente.


"Vaya, vaya, nunca vi nada igual. Veamos como son de resistentes" La amplia sonrisa malévola de Iván no llamó la atención de nadie.


Diego colocó sus manos detrás dejando completamente vulnerables sus pelotas. Iván colocó una de las bolas del billar en línea con las bolas de Diego, se inclinó sobre la mesa apuntando con el taco, moviéndolo de adelante hacia atrás para coger impulso y...


CLANCK


La bola fue impulsada con tanta fuerza y velocidad que los ojos de los espectadores que estaban observando el movimiento, casi no fueron capaces de captarlo hasta que impactó en su blanco. 


PLOOOF


Justo en la costura que dividía a la mitad el saco de Diego. Las 2 gónadas se desplazaron rápidamente hacia ambos lados intentando evitar la presión ejercida por la bola, hasta que el saco no pudo estirarse más y una parte de ambas pelotas quedaron sometidos a la implacable presión de la bola, que se hundía más y más en los tejidos elásticos de los testículos aplastados contra el borde de madera de mesa, sin escapatoria, hasta que no pudo seguir avanzando. Quedó por unos instantes encajada la bola de plástico entre las 2 bolas de carne masculina, siendo prácticamente las 3 del mismo tamaño, hasta que fue expulsada hacia un lateral, dejando que los órganos de Diego fueran recuperando su forma redondeada saludable, poco a poco.


El cerebro de Diego intentó procesar el dolor tan fuerte que emanaba de su entrepierna, hacía mucho tiempo que no había sentido nada parecido. Sus ojos estaban completamente abiertos y de su boca escapó un quejido agudo.


"¡¡¡Joder...Mis huevos!!!"


Antes de que pudiera reaccionar, Hugo, el gigante con el que estaba intentando conversar hacía unos minutos, le agarró con una fuerza sobrehumana los brazos por la espalda, empujando a Diego contra la mesa de billar, quedando completamente inmovilizado. Todos los demás chicos estaban muy excitados viendo todo lo que sucedía, alguno se tocaba su propio paquete en simpatía con Diego, poniendo la misma cara de dolor.


Iván tranquilamente colocó otra vez la misma bola en frente de sus 2 objetivos "Parece después de todo, que estos huevos no son tan duros"


CLANCK  PLOOOF


Otra bola impactó exactamente en el mismo punto.

"Por favor...Nooo" Diego cerró los ojos intentado contener el fuerte dolor que le agobiaba, haciendo un nudo en su estómago.


CLANCK  PLOOOF


Está última bola penetró demasiado en los tejidos internos de las fábricas de esperma de Diego, llegando a su límite de rotura. Los músculos de su cuello parecía que iban a reventar.


"Arrggghhh" Un grito ahogado escapó de los labios de Diego.


"¿Derecho o izquierdo?" preguntó Iván a Hugo


"Izquierdo" Respondió Hugo con voz profunda


"Veamos realmente de que están hechos tus huevos" susurró Iván mientras apuntaba ligeramente hacia uno de los lados de la enorme bolsa que tenía delante.


CLANCK


El tiro fue perfecto, justo en el centro del huevo izquierdo del pobre Diego, tan perfecto que el órgano no pudo desplazarse a la derecha, ni a la izquierda, ni hacia arriba, únicamente aguantar la fuerte presión que estaba ejerciendo la bola de billar que se enterraba más y más, envolviéndose de la carne fértil del joven, como si la propia gónada quisiera engullir la bola de plástico.


CRUUUNCH


Acompañado del sonido a cartílago roto, algo cedió dentro del testículo izquierdo de Diego para permitir avanzar más a la bola hasta el mismo centro de su masculinidad. Un hilo de saliva empezó a caer de la comisura del labio de Diego, a la vez que su cuerpo se estremecía.


"Parece que uno de los huevos ha cascado" gritó uno de los espectadores.


"Ese cojón no va a producir más leche durante una buena temporada" empezó a reírse otro.


Hugo liberó los brazos del agonizante Diego que se desplomó sobre la mesa. Semi inconsciente se acurrucó en centro de la mesa hecho un ovillo.


"Su otro huevo va a tener envidia. Deberías solucionarlo, Iván" Sentenció Hugo con una voz grave que parecía provenir de ultratumba.


"Tienes razón, muéstramelo" Sin muchas contemplaciones, Hugo forzó las piernas de Diego, mientras éste permanecía tumbado boca arriba en el centro de la mesa, sin fuerzas para oponerse. Otra vez Iván tenía la masculinidad de aquel semental en frente de su cara. Cambió de táctica a un método que sabía que haría daño más fácilmente, apartó todas las bolas del billar y apuntó directamente con el taco al gigantesco huevo derecho.


PLOOOOF  CRUUNCH


La punta de aquel palo casi perforó la gónada de Diego, que parecía un donut ensartado en aquella estaca. De nuevo un sonido nada saludable para la vida reproductiva de Diego se dejo oír en la sala. Diego convulsionó quedó completamente inconsciente.

Los fríos ojos azules de Iván contemplaron el cuerpo tumbado del musculoso adonis, con su masculinidad rota. Aquellos 2 huevos hinchados, morados, con la piel estirada hasta tal punto que casi no cabían en aquel saco demasiado pequeño.


"Bienvenido a nuestra residencia" comentó sonriendo mientras él y Hugo abandonaban la sala.


El resto de chicos se quedaron callados, hasta que uno de ellos se acercó al billar y arrojó un vaso de agua sobre la cara de Diego, que se despertó sobresaltado con un quejido de dolor.


"Me llamo Jaime" empezó a examinar con mucha suavidad ambos testículos "estoy en tercer curso de medicina, no es que sea mucho, pero...Creo que en una o dos semanas te recuperaras. No tendrás que ir al hospital, parece que no hay nada muy grave aquí abajo"


"Gracias ... Jaime" Diego empezó a incorporase y a volver a meter dentro del pantalón su órganos dañados "parece que al menos sigo con dos huevos entre las piernas"


"Tienes que tener cuidado con ellos, son peligrosos. No es la primera vez que intentan castrar a un chico y me temo que alguna vez han tenido éxito. Lo que tienes entre las piernas es demasiado tentador para ellos. Realmente nunca vi unos tan grandes antes".


Jaime, que era abiertamente gay, también hacía tiempo que no veía en la residencia a un chico tan atractivo y con esos atributos . Intentó ocultar su erección después del examen que había hecho a aquel semental.


Diego regresó a su habitación con una bolsa de hielo para aliviar el dolor de sus maltrechos huevos.








  





lunes, 28 de diciembre de 2020

El socorrista

By Bignueces

Marlon estaba sentado en la silla de socorrista en frente de la piscina. Era una tarde muy calurosa y unas pocas gotas de sudor recorrían sus poderosos pectorales y sus marcados abdominales. Observó su cuerpo bronceado por el sol del verano. Él sabía que todas las chicas lo admiraban y los chicos lo envidiaban. Con este trabajo en la piscina municipal de la pequeña comunidad donde vivía, podía sacarse algo de dinero para sus caprichos, pero lo que lo más le gustaba era presumir de su cuerpo  delante de todos aquellos adolescentes, muchos de ellos compañeros suyos de clase. 

Se colocó su pelo rubio, perfectamente cortado, mientras daba un paseo por el borde de la piscina comprobando sus dominios y observando a través de sus gafas de sol a todas las chicas en bikini. Algunas ya se las había follado ese mismo verano y otras estaban deseando hacerlo. El verano era muy largo y había tiempo para el resto.

Marlon llevaba unas bermudas de color rojo ceñidas, que no dejaban nada a la imaginación sobre su masculinidad de proporciones considerables. Según iba andando por el borde de la piscina, notaba como empezaba a crecer su pene, que descansaba sobre sus testículos comprimidos por la tela del bañador, tan comprimidos que parecían dos esferas perfectas, en lugar de conservar su habitual forma ovalada. Puso su mano entre las piernas dándose un discreto apretón y sonriendo al notar el tamaño de aquellas bolas gordas.  Cuando termino de dar el paseo volvió a sentarse en su silla de socorrista y espero a que terminase la tarde. 

Llegó la hora de cerrar la piscina, el sol ya estaba muy bajo. Sin embargo todavía quedaban tres chicos dentro del agua que Marlon llevaba tiempo observándolos. Eran un par de años más jóvenes que él, muy delgados, parecían unos críos con caras llenas de granos. No quedaba nadie más en las instalaciones. Siguió pasando el tiempo y finalmente se acercó a ellos desde el borde de la piscina.

"¡Tenéis que salir del agua, la piscina ya está cerrada!" les gritó.

Uno de los tres chicos salió del agua, pero los otros dos se acercaron nadando hasta donde se encontraba Marlon.

"Todavía no nos iremos, nos vamos a quedar el tiempo que queramos" respondió uno de ellos.

Marlon no podía creerse lo que le había dicho ese mocoso "os doy 5 minutos para salir"

"O sino, ¿Qué vas a hacer?" empezaron a mofarse de él.

Los 2 chicos se quedaron dentro del agua burlándose, mientras el tercer chico que se estaba secando con su toalla se acercó sigilosamente por detrás de Marlon. Con un fuerte empujón lo tiró al agua. Con la confusión y la sorpresa, Marlon no pudo reaccionar cuando los dos chicos que estaban dentro de la piscina se sumergieron y sin muchas dificultades le quitaron su bañador rojo. Entonces los 2 adolescentes salieron de la piscina rápidamente, pasándose de uno a otro las bermudas del socorrista. 

Mientras los tres adolescentes empezaban a burlarse de nuevo de él desde fuera de la piscina, Marlon salió del agua por la escalera lentamente, completamente desnudo. No se molestó en cubrirse la parte de la que estaba más orgulloso de su anatomía, no le daba vergüenza estar desnudo delante de aquellos tres chicos más pequeños. Cuando salió completamente del agua, pudieron ver sus nalgas redondeadas y musculosas de un color mucho más blanco que el resto de su cuerpo bronceado, su pene y sus bamboleantes testículos que habían perdido el soporte del bañador que los mantenía atrapados, ahora colgaban pesados en el fondo del saco. 

"Os iréis por las buenas o por las malas" Marlon ya había perdido la paciencia.

Cuando vio que no se movían se acercó a uno de ellos y empezó a empujarle. Se acercó el segundo chico a ayudar a su amigo. Entonces Marlon no lo dudo y le lanzó un poderoso puñetazo a la cara. El adolescente empezó a sangrar por la nariz. Marlon sonrió para sus adentros pensando que ellos no eran rivales para alguien con su poderosa musculatura. En menos de 2 minutos los habría echado. Pero antes de que pudiera preguntarse dónde se encontraba el tercer chico, escucho una fuerte bofetada que provenía de entre sus piernas.

PLOOOFFF

Cuando miró hacia abajo vio con sorpresa como había un pie procedente de detrás dónde deberían estar sus bolas. La fuerte patada que le había propinado el último adolescente que se había acercado con sigilo por su retaguardia. Había aplastado a la mitad de su tamaño original sus enormes fábricas de esperma, atrapadas entre el pie y el hueso pélvico de Marlon. Paralizado por el dolor, antes de que le diera tiempo a cubrirse, el chico de detrás rápidamente lanzó una segunda patada qué impacto de nuevo en su blanco. Marlon notó otra vez sus gónada peligrosamente comprimidas y como le ardían empezaban a doler. Habían sido patadas muy fuertes, pero consiguió cubrirse con sus manos. Incluso empezó a notar unas náuseas que le subían al estómago procedentes de su masculinidad dañada. Uno de los adolescentes que tenía enfrente empezó a reírse al verle la cara de dolor.

"Qué pasa, ¿No eres capaz de aguantar tan solo 2 patadas? ¿de qué están hechos esos huevos, de cristal?"

Marlon estaba furioso y lanzó un puñetazo al chico para que se callase. Pero esta vez no le pilló desprevenido y pudo esquivar el golpe del furioso semental. Marlon se giró e intentó lanzar otro puñetazo al adolescente que tenía detrás, pero estaba desorientado y dolorido y también falló su objetivo, dejando de nuevo desprotegidas sus pelotas. Uno de los chicos no perdió la oportunidad y ágilmente se agachó y situándose entre las piernas de Marlon lanzó una rápida sucesión de puñetazos a las pobres gónadas como si se tratase de un saco de boxeo.

THUUUD

THUUUD

THUUUD

"¡Arrrgghhh!" Marlon no era capaz de reaccionar mientras golpeaba más y más sus doloridos testículos. La velocidad de su atacante y el intenso dolor lo habían paralizado.

THUUUD

THUUUD

.....

Después de más de una docena de golpes, Marlon cayó de rodillas cubriéndose sus atributos que habían adquirido un color rojo intenso. Mientras jadeaba de dolor, dos de los adolescentes se situaron por detrás y apartaron las manos de Marlon sujetándolas con firmeza y dejando su masculinidad de nuevo desprotegida. El tercer adolescente se situó frente al semental, observándolo de rodillas abierto de piernas con sus impresionantes gónadas colgando muy inflamadas. Este chico era el que tenía las piernas más musculosas de los 3, jugaba al futbol casi a diario y había desarrollado unos cuádriceps fuertes y exageradamente voluminosos en comparación con el resto de su cuerpo. Los 3 sabían que era el mejores y más fuertes patadas podía dar.

Marlon no podía dejar de jadear por sus maltratados órganos, pero sus quejidos fueron bruscamente interrumpidos por una devastadora patada que impactó de lleno contra las 2 bolas, aplastándolas implacablemente con el duro hueso del empeine machacando los tejidos delicados del interior del saco de Marlon contra su propio hueso pélvico.

Inmediatamente se produjo el segundo impacto que golpeó principalmente en el pobre testículo izquierdo de Marlon. Demasiada fuerza y presión para una sola gónada, entonces notó como algo se desgarraba en su interior.

La tercera patada fue la más fuerte hasta el momento y casi levantó del suelo al semental. El impacto lo sufrieron ambas bolas retorciéndose y de formándose en unas décimas de segundo entre las superficies duras del pie y de su pelvis. Los tejidos intentaban deformarse para absorber un impacto demasiado fuerte para ellos, desgarrándose algunos en el proceso, rompiéndose muchos vasos capilares, incluso escuchando un tenue chasquido del cartílago protector de su masculinidad.

Marlon ya no podía gritar, no tenía fuerzas. Varias lágrimas recorrían su rostro. Sonriente uno de los chicos que tenía detrás se acercó a su oído.

"Creo que tus huevos están empezando a romperse. ¿Lo has oído? seguro que también lo has notado. Te estamos dejando estéril poco a poco." El adolescente sonreía malévolamente. "Un par de patadas más y no volverás a producir ni una sola gota de leche"

Sin mediar palabra le llevaron en volandas hacia una de las duchas exteriores de la piscina. Mientras uno le seguía sujetando los brazos y mantenía el cuerpo de Marlon elevado por detrás, los otros 2 chicos le agarraron cada uno por un tobillo y situando una pierna a cada lado de la de la ducha tiraron con todas sus fuerzas.

BAAAM  CRACK

Marlon miró con los ojos desorbitados como aquellos descomunales huevos que tenía entre sus piernas impactaban contra la barra metálica que formaba la ducha. De nuevo un fuerte dolor estalló en el interior de sus delicados orbes que se aplastaron entre metal y hueso pélvico. La inflamada pelota derecha no pudo contener tanta presión y volvió a crujir la membrana protectora de su testículo. 

"Noooo" Gritó el semental.

"Habéis oído eso, ¡le estamos cascando los huevos!" Le dijo un adolescente a los otros dos.

De nuevo volvieron a impactar contra la barra metálica una y otra vez

BAAAM  CRACK

PLOOOF  CRACK 

en cada impacto escuchaban cómo iban debilitándose esas enormes gónadas, cada nuevo golpe los cartílagos se rompían en algún punto y sus bolas que en un momento fueron redondeadas estaban cada vez más y más aplastadas y deformadas. No conseguían recuperar su forma original.

SPLOOOOCH

"Ohhhhh" el semental rubio se puso bizco del dolor

En es golpe particularmente fuerte el contenido de ambas fábricas de esperma empezó a rezumar a través de las membranas rotas dentro del escroto.

"¡Tíos, los hemos roto, los hemos roto!" Los adolescentes estaban muy alterados "¡Sí, lo he oído, como se rompían!" "Este cabrón no va a tener nunca hijos y no se le volverá a levantar la polla" "mira sus huevos, ya no son redondos"

Le dejaron caer en el suelo y se fueron corriendo de la piscina. Allí estaba Marlon incosciente en el suelo, el que una vez fue un impresionante semental, ahora con un par de huevos rotos e inservibles. 

Esa misma noche Marlon se despertó en el hospital, a las puertas del quirófano para una operación urgente. La cirugía intentaría salvar todo lo posible, pero había pocas esperanzas.

sábado, 11 de julio de 2020

Noche de verano

By Bignueces

"Pasadlo bien en el cine y no volváis muy tarde" James le guiño un ojo a sus padres mientras cerraba la puerta de la casa.

Desde la ventana de la entrada les despidió con la mano mientras se subían al coche. Se quedó pacientemente esperando, viendo como se alejaban en dirección al centro de la ciudad. Como cada jueves por la noche, sus padres se iban al cine y después a cenar a su restaurante favorito. James sabía que tenía varias horas de libertad antes de que volvieran. Sonriente se acercó a la cocina y cogió de la mesa la manzana que le había dejado su madre de postre, como todos los jueves, siempre tenía la misma pieza de fruta preparada junto al resto de la comida. Subió corriendo a la planta superior de la casa jugando con la manzana en la mano.

Pasó delante de un espejo en el pasillo de camino a su habitación y se detuvo por unos momentos contemplando su reflejo. Se quitó la camiseta, se peinó su pelo moreno, muy oscuro, del mismo color que el de su padre, una mandíbula muy marcada le daba un aspecto muy masculino, sin embargo su nariz respingona le daba un aire infantil. Con sus enormes ojos azules, herencia de su madre, empezó a recorrer con la mirada su cuerpo. Todos esos meses de gimnasio habían dado su fruto: sus pectorales se había desarrollado ganando un volumen importante, al igual que sus poderosos biceps; sus hombros marcaban todas las fibras de los músculos que los recorrían, ligeramente sonrosados por el sol tomado en exceso los últimos días; los abdominales estaban perfectamente marcados sin necesidad de tensarlos, con una cintura en forma de V demasiado estrecha para su corpulencia; las piernas sin una gota de grasa y cubiertas con un vello muy fino reflejaban los enormes músculos de años de jugador de fútbol; y entre ambas piernas un bulto de tales dimensiones que era imposible de ocultar, incluso con los pantalones cortos que llevaba puestos una talla más grande.

Al llegar a su dormitorio, abrió la ventana de par en par. Aunque el calor era bastante intenso para esa hora de la noche, el principal motivo se encontraba en la casa de en frente. Su vecino, como cada jueves, estaba observando desde su habitación en la oscuridad, esperando a que empezara el espectáculo. Era un chico de la misma edad que James, pero completamente diferente, muy tímido, extremadamente delgado y con una gafas que delataban la cantidad de horas que pasaba estudiando. Cuando se encontraban ambos en calle, su conversación no pasaba más allá de un cordial saludo, aunque la noche del jueves todo cambiaba, él simplemente observaba y eso a James le gustaba.

Apoyó la manzana en la mesilla, se quitó los pantalones y se tumbó en la cama. Cerró los ojos y empezó a recorrer con la mano su cuerpo, se pellizcó los pezones con más fuerza de lo necesario para dejarlos muy duros, continuó acariciándose el vientre terminado por deslizar su mano bajo la ropa interior. La cantidad de masculinidad que ocultaba su ropa estaba más allá de la imaginación de cualquiera que le conociera. Apartó su pene todavía flácido, digno de un actor porno y con una amplia sonrisa llegó a su objetivo: dos orbes de un tamaño colosal que apenas entraban en su mano. Empezó a jugar con ellos, apretándolos suavemente entre sus dedos.

  James había generado una gran obsesión por sus testículos desde muy joven. Hasta los 12 años eran del tamaño de dos cerezas, pero en ese momento empezaron a crecer a gran velocidad duplicando su tamaño cada 6 meses. Pronto se dio cuenta de que su enorme paquete era mucho mayor que el de cualquier otro chico de su edad. A los 14 años, en los vestuarios de la piscina, empezó a compararse con el resto de chicos e incluso comprobó que sus bolas eran más grandes que las de la mayoría de los adultos. Cuando cumplió los 15 años, sus bolas eran muy pesadas y obscenamente grandes, la bolsa que los contenía no estaba diseñada para semejante tamaño, simplemente parecía que iba a reventar si seguían creciendo en su interior. Al seguir creciendo descubrió que le gustaba jugar duro con sus huevos, muy fuerte, cada vez más fuerte. Cuando practicaba algún deporte, nunca se ponía protección con la esperanza de recibir alguna patada o un golpe con un balón. En las peleas con otros chicos siempre les provocaba agarrándose el paquete y diciendo a sus rivales que no eran tan machos como él, y al empezar la lucha siempre se protegida la cara pero nunca su entrepierna, tentando a su rival a golpearle en su parte más sensible. Cuando llegaba a su casa con los huevos inflamados y doloridos, se masturbaba en el baño mientras aplastaba sus gigantescas bolas con sus manos. Esos eran sus mejores orgasmos.

     "Hmmmmm" James notó en la superficie de su bola derecha una pequeña hendidura, casi imperceptible.

Decidió apretar un poco  en ese punto y sintió un dolor agudo. Abrió los ojos y retirando el calzoncillo procedió a examinar el órgano que tenía entre sus manos. Estiró la bolsa dejando atrapado el testículo al fondo. La piel estaba brillante, casi transparente sin rastro de pelo, se veían cantidad de pequeñas venas recorriendo y alimentando al enorme huevo. La superficie estaba ligeramente hundida en un punto y al tacto parecía estar menos firme, al apretar con uno de sus dedos, la gónada ejercía menos resistencia a ser invadida que el resto de la superficie del testículo.

  "shhhh" James sorprendido escuchó un susurro desde la ventana de enfrente "parece que el último jueves superaste tu propio límite" hasta ahora nunca le había hablado, su vecino únicamente le observaba jueves tras jueves pasivamente, sin intercambiar ninguna palabra.

 En la oscuridad de su habitación, únicamente veía el reflejo de sus gafas. James volvió de nuevo su atención a su huevo derecho. Decidió apretar un poco más, su dedo penetró más hacia el centro de la bola. A pesar del dolor que empezaba a irradiar desde su entrepierna, él decidió hundir más y más su dedo en el punto débil que había descubierto. Su dedo avanzaba con facilidad hacia el corazón de la colosal gónada. Estaba muy concentrado en su tarea, aplicó más fuerza todavía, el dolor era intenso pero su polla quería más, ahora estaba muy dura, llegando casi a sus 25 cm de longitud, su bicep estaba completamente contraído por el esfuerzo, mordió su labio inferior apretando con determinación...

  CRUNCH

  "OHHHH Mierda!!!" Exclamó en un grito ahogado James

  Algo había cedido bajo su dedo y su enorme huevo dejó de ofrecer resistencia en ese punto, permitiendo a su dedo avanzar hasta el mismo centro del orbe. Retiró su mano del órgano torturado sin comprobar el daño causado y a pesar del dolor, empezó a masturbarse frenéticamente.

  "Joder, ese huevazo no va a hacer ningún bebé durante una buena temporada" empezó a susurrar su vecino.

   James escucho el sonido inconfundible de su vecino masturbándose a la vez que él. Cuando estaba a punto de correrse, decidió parar. Todavía quedaba mucha noche para divertirse con sus juguetes favoritos. Agarró la manzana que tenía apoyada en la mesilla y la metió en un calcetín, era su juego favorito ese verano, y lo repetía todas las semanas.

  "shhh, escucha, ¿porque no pruebas algo diferente esta semana?" le murmuró desde la oscuridad de la casa de enfrente.

  PUMB

  Una bola metálica entró rodando por la ventana de James. La recogió del suelo con curiosidad, era del mismo tamaño que la manzana pero mucho más pesada, parecía maciza, y desde luego mucho más dura. La lanzó al aire un par de veces, podía causar mucho daño en sus huevos, era demasiado peligroso.

  "¿No te dará miedo?, seguro que va a ser divertido" James escuchaba sus palabras como si resonasen dentro de su cabeza.

  No estaba seguro, era muy arriesgado, una mala idea pero... Metió la bola de acero dentro del calcetín y se volvió a tumbar sobre la cama completamente desnudo, con sus musculosas piernas muy abiertas. Su cuerpo brillaba cubierto de sudor y sus prodigiosos huevos colgaban entre sus muslos, preparados para recibir su tormento semanal. Un dolor muy agudo irradiaba de su bola derecha, estaba muy hinchada y roja, algo no iba bien, sería mejor intentar centrarse en su gemelo izquierdo. Empezó a hacer girar en círculos el proyectil sobre su cuerpo rápidamente cogiendo mucha velocidad y con una fuerza demoledora hizo que impactase en el corazón de su masculinidad.

THUUUD CRACK

La esfera metálica golpeó entre los gigantescos testículos aplastando con una fuerza devastadora los tejidos internos de ambos. La presión era tan fuerte que las cascaras protectoras de sus fábricas de semen llegaron a su límite. Su gónada derecha emitió un sonido poco saludable.

  "OHHFFFF!!!" James empezó a jadear por el dolor intenso qué emanaba de su entrepierna, expulsando todo el aire de sus pulmones.

   Sin embargo, su pene estaba palpitando, chorreando líquido preseminal. Su polla quería más. Sin pensarlo volvió a hacer girar la pesada esfera de acero para impactar contra sus doloridos huevos.

  THUUUUD

   Está vez con una fuerza demoledora aplastó su descomunal huevo izquierdo, que quedó atrapado entre su huevo pélvico y frío acero, aplastándolo más y más, quedando comprimido hasta la mitad de su tamaño original.

  "OHHHHHH, joder!!!" James escupió desde lo más profundo de la garganta.

  El fuerte dolor que había causado en su gónada izquierda no era comparable con el de su debilitada bola derecha, que había sido mucho más intenso en el anterior golpe. Necesitaba ese dolor mucho más fuerte, ese que le revolvía las tripas. Su cerebro estaba lleno de contradicciones, quería sentir ese dolor de nuevo, pero era muy arriesgado volver a golpear su huevo derecho, no quería daños permanentes en su amada masculinidad. Aún así, decidió probar suerte otra vez. Realizó un impacto poderoso y fuerte dirigido a su testículo más débil.

  THUUUD SMASHHH

"AAARRRRGGGG" James no pudo contener si grito en el silencio de la noche.

  La esfera aplastó la inmensa gónada derecha, casi haciéndola explorar como un globo de agua. Sus maltrechas membranas protectoras a penas ofrecieron resistencia emitiendo sonidos muy sutiles de cartílago quebrándose. Una fuerte náusea provocó varias arcadas casi haciéndole vomitar. Sus abdominales todavía se marcaron y tensaron más, así como todos los tendones de su cuello. Todo su cuerpo mandaba señales para que parase... Todo menos su enorme polla que palpitaba como si tuviera vida propia, como una serpiente recubierta de venas gruesas que alimentaban el miembro inflamado. Empezó a escupir gotas de líquido preseminal en tal cantidad que estaba formando un pequeño charco en su vientre.

"Vamos, vuelve a golpear ese huevo gigante, puede aguantar mucho más. Sé valiente, machácalo con todas tus fuerzas" le animaba su vecino.

James no se molestó en comprobar el estado de su bola derecha, pero miró hacia la ventana de enfrente muy cercana a la de su habitación. Su vecino estaba asomado, casi iluminado por la luz de la habitación de James. Se estaba masturbando furiosamente, tenía una polla de un tamaño importante, sin embargo la silueta de sus bolas le indicaba a James que eran de un tamaño bastante reducido.

"Venga, hazlo ya, no lo pienses más, vamos a corrernos juntos, dale fuerte, compórtate como el macho que eres"

James todavía estaba jadeando del dolor del último impacto, pero iba a demostrar que tenía bolas de acero. Un golpe más y sabía que se correría sin tan siquiera tocarse la polla. Empezó a hacer girar la esfera más y más rápido en el aire, y con todas sus fuerzas y una gran precisión hizo impactar el proyectil contra la vulnerable gónada derecha.

CRUNCH SPLOSSSCH

Inmediatamente después del impacto, un sonido explosivo provenía de su masculinidad. Los ojos de James se abrieron de par en par, al igual que su boca, pero sin emitir ningún sonido.

En ese mismo instante hubo varios sucesos simultáneos:

La esfera metálica avanzó aplastando la masculinidad del semental más y más. La pobre bola derecha ya no pudo aguantar más y apenas ofreció resistencia. El proyectil continuó su camino hacia en corazón del testículo, el cual para liberar presión interior empezó a romperse por la parte superior e inferior, según penetraba más la esfera, empezaron a rezumar los tejidos tubulares productores de los futuros bebés de James, llenado el interior de la bolsa testicular, como un papilla. Pero esa esfera no detuvo su avance hasta que no tocó el hueso pélvico, quedando separado tan solo por la piel del escroto del joven semental, provocando que las fracturas en la cáscara del descomunal huevo se hicieran más grandes, facturando el órgano en varios puntos, perdiendo más y más de su valioso contenido.

A la vez, su polla empezó a bombear chorros de semen blanco y espeso que golpearon su barbilla, su cuello y el cabello de su cabeza. James sintió el mejor orgasmo de su vida, mientras salían más y más chorros de leche fértil, cada vez con menos fuerza, cubriendo su abdomen, empezando a teñirse de rosa, mezclado con la sangre de su testículo reventado y quién sabe, tal vez con parte de sus tejidos internos. La mezcla de dolor y placer fue tan intensa que su cerebro colapsó, sus ojos se quedaron en blanco y cayó en una dulce inconsciencia.

El vecino, al escuchar en inconfundible sonido de la ruptura de esa enorme bola no pudo contenerse más, empezó a eyacular sobre el pedazo de jardín que separaba ambas viviendas. Jadeaba en la oscuridad mientras sentía el placer que recorría su cuerpo, mirando fijamente el espectáculo que tenía delante suya.

El adonis tumbado en su cama, parecía plácidamente dormido, su cuerpo musculoso brillaba cubierto de semen fértil. El calcetín con su contenido destructor había caído fuera de la cama. James estaba completamente desnudo con las piernas muy abiertas, mostrando su masculinidad rota. Mientras su pene todavía escupía pequeñas cantidades de jugos, su bolsa colgaba desigual entre sus muslos. El lado izquierdo contenía una bola ligeramente roja e hinchada, pero saludable y muy pesada, sin embrago el lado derecho ya no contenía el orbe que una vez produjo una gran cantidad de leche fértil. Estaba fracturado en el centro, reventado por su parte superior e inferior, permanentemente aplastado en el punto de impacto de la esfera de acero. Estaba claro que James ya no sería el mismo.