jueves, 26 de mayo de 2022

Residencia de estudiantes (parte 4) - La trampa

 

By Bignueces

 

 

Iván estaba cambiándose en el vestuario cuando empezó a escuchar una conversación interesante que provenía del pasillo de al lado entre 2 desconocidos.

 

“Sí, te aseguro que es verdad el rumor que habíamos escuchado. Todos los miércoles a las 12 de la noche esa chica baja a los baños del parque que hay en frente de la facultad de medicina y te hace el mejor trabajo de tu vida ¡tienes que probarlo!” Le decía uno de los chicos muy alterado al otro.

 

“¿entonces fuiste el pasado miércoles y dices que te la chupó? La primera vez que oí ese rumor no me lo podía creer, pero veo que es cierto. Entonces metiste tu polla por el agujero y te hizo una mamada de las buenas, ¿verdad?”

 

“Y además se comió toda mi lefa, no dejó nada ¡jajaja!” empezaron a reírse los 2 chavales ruidosamente.

 

Iván terminó de cambiarse y se fue pensativo del gimnasio mientras dejaba atrás a los comentarios que iban subiendo de tono.

 

A los pocos días, ese mismo miércoles a medianoche, Iván estaba bajando por las escaleras de los baños públicos del parque. El campus estaba vacío a esas horas, no había nadie por las calles y la zona era muy oscura, sólo ligeramente iluminada por una farola lejana cuya luz apenas llegaba a la entrada de los baños. Iván abrió la primera puerta, dentro había un retrete que intuía que estaba sorprendentemente limpio para ser un baño público, cerró la puerta y se sumió en la oscuridad, palpó un agujero grande en la pared, por el podría entrar su puño. En ese momento escuchó un movimiento en la cabina de al lado, sin duda alguna la chica de la que hablaban estaba allí esperando.

 

Iván se desabrochó el pantalón y se lo bajó hasta las rodillas junto con los calzoncillos. Ya estaba bastante excitado y metió por el agujero su polla semierecta y sus modestos testículos. Enseguida empezó a notar el tacto suave de una mano acariciando sus bolas y una lengua húmeda y caliente comenzó a lamer su miembro, que es cuestión de segundos se puso duro como una piedra. Cerró los ojos y se dejó llevar por la excitación, moviendo rítmicamente las caderas.

 

En ese mismo instante Diego estaba en el otro extremo del campus, en las sesiones de cine clásico de terror que uno de sus profesores favoritos había organizado todos los miércoles a medianoche. Eran un selecto grupo de 6 estudiantes y siempre antes de empezar a proyectar la película, el profesor hacía una breve introducción de la misma. Diego abrió ligeramente sus piernas para acomodar su descomunal paquete que estaba comprimido por sus ceñidos pantalones cortos.

 

Mientras, Iván estaba evitando correrse, alargando el tiempo y disfrutando de cada minuto de placer. Lo que Iván no sabía era que la cabina de al lado dos figuras masculinas, uno de ellos estaba arrodillado haciéndole la mejor mamada de su vida a Iván, mientras que la otra figura misteriosa estaba de pie observando un segundo agujero en la pared opuesta del baño, cuando recibió un mensaje en su móvil que decía:

 

“Hugo está bajando las escaleras, también ha caído en la trampa”

 

En ese momento otra polla irrumpió en la misma cabina en la pared opuesta, junto con 2 bolas de un tamaño considerablemente más grandes que las de Iván. La segunda figura se arrodilló en la oscuridad y como su compañero, empezó a hacer una mamada al gigante que comenzó a jadear al otro lado de la pared. Tanto Iván como Hugo, estaban llegando al clímax, sin saber ni el uno ni el otro que estaba allí su amigo en el extremo opuesto de los aseos. En ese momento con gran rapidez y sincronización las 2 figuras misteriosas agarraron con suavidad las gónadas que tenían delante y las atraparon con un nudo corredizo de una cuerda que tenían preparada previamente. Tanto Iván como Hugo notaron el ligero tirón en sus pelotas y se corrieron simultáneamente de manera explosiva.

 

Diego miraba con atención la película, haciendo comentarios a sus compañeros en la oscuridad de la sala. Disimuladamente apretó con suavidad sus descomunales huevos a través de la tela del pantalón. Estaban más sensibles de lo habitual. Habían pasado ya varias semanas desde su último encuentro con Iván y Hugo, pero no se había recuperado completamente su masculinidad, de hecho, seguramente nunca lo haría.

Recordaba perfectamente la mirada del chico gigante mientras iba añadiendo todo su peso a sus delicados órganos, esa sensación de como cuando parecía que no podían aplastarse más sin reventar, milagrosamente se comprimían aún más.

Recordaba el dolor intenso cuando algo empezó a cascar dentro de sus prodigiosos huevos, como estaban comenzando a rendirse cuando Hugo añadía más y más peso a sus pobres pelotas. Sabía que algo iba muy mal dentro de sus fábricas de semen.

Recordaba el pánico que tenía en ese momento, aquellos bastardos estaban dispuestos a castrarle y como pensaba que en el momento que estallasen ya no habría vuelta atrás. Su vida sería completamente diferente, una vida sin sexo en la que nunca podría concebir hijos. Eso es lo que les deseaba a ellos ahora.

 

Hugo todavía estaba jadeando por el increible orgasmo que acababa de tener, pero al intentar sacar su miembro del agujero de la pared, notó como el tejido que rodeaba sus valiosas gónadas empezaba a apretarse más y una fuerza le impedía liberarlos. El el otro extremo de la cuerda Iván notó el tirón en su entrepierna y a su vez tiró con fuerza para intentar liberarse de su apresor. Los 2 hombres situados en la cabina del centro ahora sólo tenían que observar, el juego había empezado. Entre gruñidos Hugo e Iván empezaron a tirar más y más fuerte en sentido opuesto, los 4 testículos estaban atrapados al fondo de sus respectivos sacos, mientras que la piel que los contenía se estiraba eslásticamente como si de una goma se tratase.

 

Los huevos de Iván a pesar de la presión mantenían su forma redondeada, sin embargo la piel de la bolsa no paraba de estirarse. Notaba fuertes pinchazos en la base de su polla, como si la piel fuera a desgarrarse en ese punto, pero estaba dispuesto a ceder, solo necesitaba unos centímetros más y sus bolas empezarían a asomar por el agujero de la pared y podría quitar con sus propias manos lo que le mantenía atrapado. Dió un paso atrás, mordiéndose el labio inferior por el dolor.

 

La situación de Hugo era mucho peor. Su fuente de dolor estaba situada en mismo corazón de sus huevos, era insoportable, las piernas le temblaban. Cada vez la presión era más fuerte, se empezó a rendir, no sabía lo que estaba pasando pero intentó aliaviar la tensión acercándose a la pared donde estaba situado el agujero, pegó todo su cuerpo contra este muro, no podía hacer nada más, notó otro fuerte tirón en su masculinidad.

 

“Aaaarrrghhh…” Lanzó un aullido desde lo más profundo de sus pulmones.

 

Diego seguía en la sala oscura, mirando fijamente la película, pero su mente estaba en otra parte. Deslizó una mano por la pernera de su pantalón corto hasta que alcanzó con la yema de sus dedos su colosal testículo derecho. Empezó a hundir suavente sus dedos en la carne del orbe que casi no ofrecía resistencia. Parecían menos denso después de haber pasado por las manos y pies de sus enemigos. Aunque sentí algo de dolor, hundió más uno de sus dedos, sabía lo cerca que había estado de perder sus 2 enormes atributos. Había sido muy díficil preparar el plan para esa noche, pero esperaba que Iván y Hugo apredienran la lección y no volvieran a molestarle nunca más.

 

Los complices de Diego observaban impasibles como los 2 amigos estaban dañándose sus bolas el uno al otro sin saberlo. Su mirada se centró en las bolas gordas de Hugo. La piel estaba brillante, parecía que se iba a rajar y liberar las 2 bolas que contenía. Se estaban deformando más y más aplastadas por el nudo de la cuerda, las venas de la superficie de los órganos reproductores estaban muy abultadas y algunas empezaban a romperse tiñiendo de granate el saco del gigante. Iván en el otro lado tiraba de la cuerda con fuerzas renovadas, el dolor en la base del saco era más intenso y empezó a notar como si algo se desgarrase, pero si embargo la piel parecía intacta. Hugo notaba como latían sus bolas y mandaban señales de emergencia a su cerebro, empezó a lloriquear y caer lentamente de rodillas, su visión se nubló y se quedó completamente callado.

 

De repente el silencio en ese lado del aseo quedó roto por un sutil sonido “POP, POP”

 

Atónitos, los observadores vieron como el nudo de la cuerda  se empezó a deslizar por encima de los huevos de Hugo, como si hubieran perdido toda resistencia para mantener su forma y solo quedase papilla dentro del saco, hasta que quedó completamente liberado, terminando de clavar las rodillas en suelo y luego cayendo suavemente de lado inconsciente. En el otro extremo Iván cayó de espaldas todavía con cuerda atada a sus gónadas pero libre de tensión, se acurrucó acunando su masculinidad notando que estaba aparentemente intacta. Asustados los chicos que había presenciado ese desastre salieron siguilosamente de los baños del parque sin que nadie les viera.

 

Diego terminó de ver la pelicula con sus compañeros un par de horas más tarde. De camino a su habitación recibió un mensaje en su móvil. Una sonrisa de satisfacción apareció en su rostro, el trabajo estaba hecho. Notó una enorme tranquilidad en su interior, como si un peso se le quitase de encima.

 

Iván y Hugo no volvieron a la residencia y solicitaron el cambio a otra muy alejada. Algunas semanas más tarde Diego se los había cruzado por el campus, pero estos se alejaron rápidamente asustados, siempre evitando el contacto con el resto de chicos, intentando no hablar con nadie de lo sucedido. Sin embargo, Diego, sabía perfectamente lo que había pasado y el cambio en la actitud de los abusadores. Hugo aquella noche se convirtió en un eunuco, entre sus piernas colagaba una bolsa completamente vacía. También le llegarón rumores de como Iván recibió malas noticias en el hospital cuando le confirmaron que los conductos que unian sus pelotas al cuerpo se había desgarrado completamente, y aunque seguía manteniendo su saco relleno, no podría tener descendencia.

 

Diego respiró tranquilo, por fin podría disfrutar de su primer año en la universidad. Se dirigió a la piscina y empezó a cambiarse delante del resto de chicos, hablando de la fiesta del  próximos sábado. Lo que no sabía Diego es unos ojos estaban mirando fijamente sus prodigiosos huevos, como colgaban en el fondo del saco, casi demasiado pesados y voluminosos para poder contenerlos. Esa persona llevaba mucho tiempo obsesionada con sus atributos. Diego no sabía que su masculinidad podría estar otra vez en peligro. Pero mientras, disfrutaba de la nueva etapa de su vida que estaba viviendo.

 

The end ???

1 comentario:

  1. AWESOME!! Thank you for providing all of us with another chapter in this super hot series! Ivan and Hugo have been taken out, leaving the hugely hung hunk Diego feeling safe and secure at last. But unbeknownst to the handsome muscle stud, yet another cruel lad has begun to focus and obsess on Diego's immensely oversized balls...

    Yes, PLEASE continue this series! Diego's balls might be wounded and damaged, but they're still very much virile and intact, and capable of suffering many more punishments and abuses. Let's see just how much abuse the sexy lad's enormous testicles can take! :D

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